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¿Uruguay está estancado económicamente?

Últimamente es común escuchar que algunas personas utilizan la palabra “crisis” para describir la situación económica actual de nuestro país. En la población se percibe un desequilibrio entre los ingresos que se perciben y el costo de la vida cotidiana, un aumento de precios al consumo, una disminución en la capacidad de ahorro y pérdida de fuentes de trabajo. Pero a la vez, los horizontes del consumo han aumentado y se han diversificado: cada vez viajamos más, las calles están llenas de autos de última generación, las tiendas y centros comerciales no han bajado sus ventas –sino que, más bien al contrario-, y cada vez más desembarcan en el país empresas comerciales y marcas de renombre. Entonces, ¿se puede decir que Uruguay está estancado económicamente?

Como Asociación de Jóvenes Empresarios este tema nos interesa y nos toca de cerca, por lo que decidimos informarnos de primera mano al respecto. Para eso, consultamos al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) para ver qué dicen las estadísticas y mediciones oficiales, y fue el economista Juan Pablo Martínez de la Unidad Estadística de Trabajo y Seguridad Social con quien intercambiamos ideas y nos brindó un punteo de los conceptos fundamentales que están detrás de las evaluaciones de desempeño económico del país.

Para poder responder a nuestra pregunta inicial, Juan Pablo definió “crisis” como valores negativos en la tasa de crecimiento, la cual se mide comparando el PIB del año anterior con el PIB del año actual. Al respecto, nos comentó que desde el año 2005 nuestro país ha experimentado un crecimiento sostenido hasta el año 2015, cuando sufre un estancamiento con una tasa de crecimiento entre el 0 y el 1%, valor que ha ido aumentando gradualmente hasta llegar en 2017 a una tasa de crecimiento esperada próxima al 3%. Es decir que en los últimos 12 años los números oficiales nos muestran que Uruguay ha crecido -aunque con algunas oscilaciones- pero nunca de forma negativa; por lo que, si bien podemos hablar de un estancamiento o crecimiento 0 en el año 2015, no podemos hablar de crisis. Durante este período, los pilares básicos del crecimiento sostenido de Uruguay han sido el consumo interno -influido por el aumento sostenido del salario real, la baja inflación y el bajo tipo de cambio real- y el turismo, influido por el desfavorable tipo de cambio de países vecinos.

Además, es importante tener en cuenta que el PIB es un dato agregado, que incluye todos los sectores económicos y productivos que no tienen el mismo desempeño. Entonces, del análisis de la situación actual surge que, en la actual coyuntura, sectores que están enfocados a la interna de nuestro país se ven beneficiados por el tipo de cambio real en comparación con los sectores enfocados a la exportación; es decir, los productos nacionales que se comercializan en mercados internacionales con un tipo de cambio real en disminución reportan una pérdida de valor que redunda en menores ganancias. También, hay diferencias entre la especialización o diversificación de los sectores: aquellos enfocados en la producción de materias primas (o commodities) son más vulnerables a los shocks externos, que en la economía uruguaya se han visto influenciados por la inestabilidad internacional, especialmente los que se experimentan en la región entre los países del Mercosur. A este respecto, el análisis indica que, en general, se perciben mejoras en los sectores que exportan a China y la Unión Europea respecto de aquellos que canalizan sus exportaciones a países como Argentina, Brasil y Venezuela.

Todo esto ha repercutido directamente en el desempleo en los sectores afectados, así como en el resentimiento de la inversión tanto interna como extranjera, generando una pérdida importante de capitales que disminuye la productividad nacional en los sectores comprometidos. Esto implica que la necesidad de control del gasto público y la reducción del déficit fiscal se vuelven importantes desafíos para el Estado.

Luego de este análisis, lo que queremos destacar en primera instancia es que la respuesta del Gobierno a nuestra pregunta inicial parte desde un enfoque estrictamente económico, ya que se analiza el término “crisis” únicamente desde ese aspecto. Nosotros, como organización, estamos de acuerdo con el concepto que nos brindan en lo que respecta a la dimensión económica del término, pero creemos que en el imaginario de la sociedad una “crisis” implica varios aspectos más de la vida cotidiana; por lo que podemos concluir que Uruguay no está en crisis económica, sino que por el contrario estamos en una etapa de recuperación luego de un muy breve estancamiento.

Creemos que la sensación que se percibe en la sociedad, opuesta a los indicadores presentados por el Gobierno, está dada porque en nuestro país -que lleva más de una década de crecimiento sostenido, que ha diversificado sus sectores de producción (entre los cuáles el turismo y las TICs se han comenzado a perfilar como nuevos sectores pujantes), y que goza de una estabilidad económica, social y política- se ha dado una transformación gradual en las costumbres y códigos de conducta repetitivos de producción y consumo que han llevado a elevar el horizonte de expectativas económicas de la población, que busca ya no lograr la subsistencia sino mejorar la calidad de vida de nuestros hogares con más comodidades. Sin embargo, es importante destacar que para nosotros si bien el bienestar precisa del crecimiento económico, este no es suficiente por sí solo. Para conseguir determinado nivel de desarrollo es preciso no sólo un crecimiento en el PIB, sino además un crecimiento sostenido y a tasas más altas que los países desarrollados.

Es por este motivo que, como Asociación de Jóvenes Empresarios, consideramos que uno de los nuevos temas de la agenda de desarrollo de nuestro país debe ser impulsar no solo cambios a nivel económico sino también cambios en las instituciones del Estado que permitan mejoras en la formación y la educación y el desarrollo de políticas sociales que signifiquen un impulso y un espaldarazo para generar más y mejores empresarios. Por eso apostamos a seguir trabajando como articuladores y agentes de cambio en favor de los jóvenes empresarios, ya que son quienes ayudan a diversificar y dinamizar la economía del país, apoyando así el desarrollo integral y la mejora de la calidad de vida de toda la población.

Comisión OPINIÓN AJE Uruguay