Comienza un nuevo año, aún se sienten las huellas de las corridas de todo lo que significa finalizar el trabajo pendiente, el cansancio acumulado de 365 días de esfuerzo. Inevitablemente, en algún momento dentro de toda esa vorágine, nos encontramos a nosotros mismos haciendo el balance del año anterior, viendo qué se llevó, qué nos dejó, qué cosas ya alcanzamos y qué nos falta por conseguir. Y sin darnos mucho tiempo para parar, reflexionar y volver a tomar aire para seguir, instintivamente nos ponemos a pensar en lo que vendrá. Es así como en un impulso de energías renovadas y entusiasmo por el nuevo año nos proponemos nuevas metas y desafíos.

Estimada comunidad de jóvenes empresarios. Estimados socios.

Cerramos un 2017 cargado de adrenalina y con mucha alegría de ver nuestro crecimiento que es avalado por estos números: Más de 40 actividades realizadas por las que pasaron más de 2.800 personas. Oradores de primer nivel, tanto del ámbito empresarial como político y social. Presencia de integrantes de AJE Uruguay en actividades realizadas en Argentina, Paraguay, Brasil, Ecuador y Australia.

Cuando nos planteamos el tema de cuáles serían las materias que el sistema educativo formal debería agregar para favorecer la formación de futuros empresarios nos vimos enfrascados en una discusión sobre nuestro sistema educativo actual, sus puntos fuertes y débiles, sus desafíos, su futuro. La pregunta que surge de esa discusión es si para favorecer la formación de futuros empresarios basta con agregar materias específicas a la currícula actual o si se debe darle una vuelta de tuerca a la forma de enseñar.

La Secretaría General Iberoamericana y la Asociación de Jóvenes Empresarios del Uruguay (AJE) presentaron los resultados del informe Emprender en Iberoamérica, un estudio elaborado para conocer el impacto de la actividad emprendedora en la región, así como ofrecer una visión radiográfica y analítica del sector, identificando actores, instrumentos de apoyo, desafíos y oportunidades.

Últimamente es común escuchar que algunas personas utilizan la palabra “crisis” para describir la situación económica actual de nuestro país. En la población se percibe un desequilibrio entre los ingresos que se perciben y el costo de la vida cotidiana, un aumento de precios al consumo, una disminución en la capacidad de ahorro y pérdida de fuentes de trabajo. Pero a la vez, los horizontes del consumo han aumentado y se han diversificado: cada vez viajamos más, las calles están llenas de autos de última generación, las tiendas y centros comerciales no han bajado sus ventas –sino que, más bien al contrario-, y cada vez más desembarcan en el país empresas comerciales y marcas de renombre. Entonces, ¿se puede decir que Uruguay está estancado económicamente?