Últimamente es común escuchar que algunas personas utilizan la palabra “crisis” para describir la situación económica actual de nuestro país. En la población se percibe un desequilibrio entre los ingresos que se perciben y el costo de la vida cotidiana, un aumento de precios al consumo, una disminución en la capacidad de ahorro y pérdida de fuentes de trabajo. Pero a la vez, los horizontes del consumo han aumentado y se han diversificado: cada vez viajamos más, las calles están llenas de autos de última generación, las tiendas y centros comerciales no han bajado sus ventas –sino que, más bien al contrario-, y cada vez más desembarcan en el país empresas comerciales y marcas de renombre. Entonces, ¿se puede decir que Uruguay está estancado económicamente?